La crisis de la Baja Edad Media en la Península Ibérica (ss. XIV – XV)

El periodo que abarca desde principios del siglo XIV hasta finales del XV es una etapa contradictoria en muchos aspectos. Por un lado, es un tiempo de relativa paz. La reconquista prácticamente se ha completado y los reinos cristianos pueden centrarse en el desarrollo económico y cultural. La ausencia de guerras favoreció el nacimiento de la figura del noble dedicado a la cultura, más concretamente a la escritura. Como sabemos, destacaron autores como don Juan Manuel, Jorge Manrique, el marqués de Santillana y tantos otros.
Sin embargo, este periodo aparentemente favorable para el desarrollo fue un tiempo de crisis. Por dos razones fundamentalmentes:

  • Las luchas por el poder, a veces hermanos que se disputaban la corona; o el monarca de una reino   se enfrenta contra el vecino; a veces, los monarcas luchando contra la alta nobleza y las organizaciones militares que les disputaban el poder.
  • La otra gran razón de la crisis fue la peste negra (especialmente grave en 1348) y sus consecuencias que provocaron una enorme crisis económica en toda Europa y también, claro, en los reinos peninsulares.

 

1. Crisis y decadencia en la Corona de Aragón
Durante el primer tercio del siglo XIV, la Corona de Aragón continuó su expansión militar por el Mediterráneo incorporando los ducados de Atenas y Neopatria, Cerdeña y Sicilia. Su potencial político y militar favorecía un próspero comercio internacional en manos de la burguesía de Barcelona, Valencia y Mallorca. Esta prosperidad se vio rota a partir de 1333, cuando las hambres, las pestes y los conflictos civiles provocaron una serie de crisis encadenadas que afectaron al principado de Cataluña, verdadero motor de la confederación.

Las crisis se manifestaron en tres aspectos principalmente:

La pérdida de población: Entre el siglo XIV y el XV, la crisis demográfica significó en Mallorca la pérdida del 25% de la población y en Cataluña casi la del 50%.
• La sobreexplotación de la tierra y una serie de catástrofes.
• La guerra “civil” entre los campesinos contra sus señores: El descenso de las rentas señoriales fue tan general que los señores endurecieron las condiciones de trabajo y vida de sus campesinos. Esto provocó una sublevación que acabó siendo en una verdadera guerra civil. La monarquía decidió apoyar las reivindicaciones de los campesinos, y entre 1462 y 1472 se desarrollo la guerra civil catalana. El rey Juan II, apoyado por los sectores populares del campo y la ciudad de Barcelona, se enfrentó a la aristocracia rural y urbana que controlaba las principales instituciones. Fue, en realidad, una guerra de rivalidad entre la nobleza y la monarquía que se decidió del lado de ésta última fortaleciendo así el poder absoluto de la monarquía.

2. La crisis en la Corona de Castilla
Castilla se consolidó en estos dos siglos como la primera potencia política, demográfica y económica de la Península, preparando el terreno al papel protagonista que desempeñó en la construcción del imperio hispánico durante el Renacimiento.
Castilla tuvo que enfrentarse también a graves problemas internos y a la catástrofe de la peste. En el siglo XIV, la rivalidad entre dos hermanos por hacerse con el trono provocó una guerra civil que a la postre supuso una extensión en la Península de la Guerra de los Cien Años. El rey Pedro I el Cruel tuvo que enfrentarse a su hermanastro Enrique I (hijo bastardo de Alfonso XI), que compró el apoyo de una parte de la nobleza para disputar la corona a su hermano. Francia e Inglaterra que combatían en la famosa guerra de los Cien Años entraron en la disputa: Inglaterra del lado de Pedro y Francia del de Enrique. Al final venció Enrique I que además, dice la leyenda, asesinó a su hermano. Con él se inicia en Castilla el gobierno de una nueva dinastía, los Trastamara, que siempre tuvieron que gobernar condicionados por las deudas que habían contraído con la alta nobleza. Prácticamente durante los siglos XIV y XV el poder de los nobles fue mayor que el de los reyes hasta que en 1476 la reina Isabel logra imponer el poder de la monarquía.

La peste negra afectó menos a Castilla que pronto (mediados del siglo XIV) recuperó la cifra de población que tenía antes de la epidemia (unos 4.5 millones). La crisis del siglo se manifestó en aspectos como:

• La despoblación de muchas áreas y la reducción de los beneficios de los señores feudales.
• La escasez de mano de obra y la abundancia de tierras potenciaron la ganadería. Muchas tierras de labor pasaron a ser de pasto, o sea se sustituyó el cultivo por la ganadería porque ésta necesitaba menos mano de obra. Sobre todo la ganadería  ovina y la exportación de la lana que se convirtió en el principal recurso de Castilla.

Anexo textos históricos

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