Etapa de expansión de los reinos cristianos (ss. XI – XIII)

1. Factores de la expansión cristiana
A partir del siglo XI, la actitud defensiva de los reinos cristianos de España se convierte en ofensiva. Entre los siglos XI y XIII cuando este proceso de expansión político, militar y demográfico de la reconquista adquiere mayor fuerza. Las causas que motivan la reconquista son:

1) La extensión del ideal europeo de Cruzada a la lucha contra los musulmanes españoles (se entendía la reconquista como una especie de guerra santa destinada a recuperar los territorios evangelizados por el apóstol Santiago, ahora ocupados por los árabes)

2) La recuperación de las tierras que habían pertenecido a los reyes visigodos, de los cuales los reyes cristianos se consideraban herederos.

3) Otro de los factores que hizo posible la reconquista fue el debilitamiento político de la España musulmana, tras la caída del califato de Córdoba. Por tanto éste último factor es en cierto modo económico también: acupar nuevo territorio para crecer económicamente con el botín y con la explotación agraria de la nueva tierra conquistada.

2. Fases de la expansión cristiana

Pimera fase: conquista del valle del Tajo y del Ebro. Las invasiones norteafricanas.
El rey Sancho III el Mayor de Navarra (1000-1035) fue el primer monarca que logra unificar los reinos cristianos del norte además de avanzar hacia el sur en la reconquista. A su muerte, divide lo conseguido entre sus hijos: para García II  entrega León; para Fernando I, Castilla (que se convierte así en reino) y para Ramiro I, Aragón. Se produce un doble proceso de lucha contra los musulmanes por un lado y de los reinos cristianos entre sí por otro, que fue una constante durante los siglos XI y XII. De este modo se van a ir definiendo los futuros reinos. Se establecieron las relaciones entre Cataluña y Aragón, Portugal logró independizarse de León y formarse como reino, y Castilla impuso su hegemonía sobre León.
Uno de los hijos de Fernando I, Alfonso VI, rey de León, conquistó Toledo en 1085. El avance cristiano era ya significativo. La reconquista de Toledo tenía un fuerte valor simbólico pues había sido la capital visigoda. No solo se recuperaba terreno, sino que los reyes musulmanes de las taifas debían pagar tributos a los reyes cristianos si querían seguir conservando su reino.

Por estos años actúa el héroe nacional, Rodrigo Díaz de Villar, el Cid Campeador. Mitificado por la literatura y presente en la memoria del pueblo, lo cierto es que el Cid, condenado al destierro por Alfonso VI, logró formar un ejército, reconquistó y se hizo nombrar rey de Valencia, a la que defendió con éxito del avance almorávide. Con su muerte, Valencia pasó de nuevo a manos musulmanas.
Como vemos en esta etapa, hasta el siglo XII, los reinos cristianos habían logrado invertir la situación, avanzar con decisión hacia el sur y dominar a los reinos de taifas musulmanes. Sin duda los reyes musulmanes se dieron cuenta de que no lograrían contener la reconquista solo con el pago de impuestos por lo que pidieron ayuda a los almorávides que lograron frenar temporalmente el avance cristiano.

Segunda fase: Conquista del valle del Guadalquivir, Valencia y Murcia.
Primero los almorávides y más tarde los almohades reunificaron Al- Andalus y, como hemos dicho, frenaron la reconquista, manteniendo las fronteras en el Tajo y el Ebro. Los reinos cristianos comprendieron que deberían unir sus fuerzas si querían vencer al imperio almohade. De esta manera, a principios del siglo XIII gracias a la unión de castellanos, aragoneses y navarros (León no participó), los almohades fueron derrotados en una gran batalla en Las Navas de Tolosa ( provincia de Ciudad Real) en 1212. Fue la victoria decisiva que abrió a los cristianos las puertas de Andalucía.
Anteriormente, los principales reinos cristianos habían firmado un acuerdo para delimitar las zonas que reconquistaría cada uno. Castilla se quedaría con toda Andalucía hasta Murcia y para Aragón la zona de Levante y Baleares.
El rey de Castilla, Fernando III, reunificó definitivamente Castilla y León (1230) y conquistó Córdoba, Murcia, Jaén y Sevilla. Su hijo y sucesor, Alfonso X, conquistó Cádiz (1262) y dejó reducido Al-Andalus al reino nazarí de Granada, que sobrevivió hasta 1492 como reino vasallo de Castilla.

El rey de Aragón, Jaime I el Conquistador, lideró la expansión hacia el Mediterráneo y el litoral levantino con éxito. Primero conquistó Mallorca (1231) y después Valencia (1245). Con el tiempo la expansión mediterránea de la corona la llevaría a conquistar Nápoles y Sicilia.
A finales del siglo XIII, la reconquista prácticamente había concluido y sólo quedaba musulmán el reino nazarí de Granada. El reino de Castilla (ya dominador sobre el resto de reinos) abarcaba un extenso territorio de lo que hoy es todo el norte penínsular, Galicia, León y todo el centro-sur; Aragón englobaba también a Cataluña, Valencia y Baleares; Navarra, sin pretensiones expansionistas, se quedó reducido a su territorio, acorralado entre las dos potencias de Castilla y Aragón.

3. La sociedad en los reinos cristianos de la Península
La sociedad de los reinos cristianos es feudal, aunque con características especiales por la existencia de distintas condiciones económicas y sociales:

a) Las regiones de vanguardia, como Castilla, desarrollaron una sociedad de hombres libres con propiedad individual (s. X y XI). Pero, a medida que las fronteras se alejaban hacia el sur (s XII y XIII), los nobles y eclesiásticos concentraban la propiedad y el poder en sus manos, y los campesinos estaban bajo su dependencia.
Los pequeños propietarios entregaban sus tierras al noble a cambio de protección; el noble les permitía cultivarlas como colonos, no como propietarios, sometidos a impuestos y trabajos en beneficio del señor (este sistema se conoce como la encomienda): los colonos eran hombres del señor; su condición social era hereditaria y no podían abandonar la tierra. También existían siervos, considerados como propiedad (como habéis observado, lo que describimos es el sistema feudal que caracterizó a la Edad Media europea).

En Castilla tuvo especial importancia la nobleza media guerrera, los infanzones. Infanzón fue el Cid, por ejemplo. En ellos recayó buena parte de la responsabilidad de la reconquista. Junto a estos, los hidalgos se multiplicaban: integraban la población de caballeros y nobles en general del más bajo nivel, como más tarde veremos encarnados en los literarios don Quijote o el escudero en el Lazarillo.

b) En otras regiones como León o Aragón la propiedad de la tierra casi siempre estuvo en manos de nobles y la iglesia. Los campesinos de estas zonas vivían en una situación de semi-esclavitud, lo que originó importantes conflictos entre clases privilegiadas y populares.

Los Mudéjares: Si los mozárabes fueros los cristianos que vivieron bajo dominio musulmán, los mudéjares eran los árabes que vivían bajo dominio cristiano. Los mudéjares aparecieron en España tras la conquista de Toledo, en el 1085. La población mudéjar fue en aumento según iba avanzando la Reconquista:

Fueron una población minoritaria pero conservaron sus leyes, jueces y costumbres

Estuvieron discriminados y se les exigía impuestos más altos o directamente se les deportaba (especialmente desde el s. XIII) para repartir sus tierras entre los nuevos colonos cristianos.

Para evitar esta discriminación muchos mudéjares se bautizaron, convirtiéndose en moriscos, pero no evitaron la discriminación. A partir de 1492 se llaman moriscos a todos los musulmanes y descendientes de musulmanes.

Los moriscos continúan con sus tradiciones, o son sospechosos de continuar con ellas. Contra ellos se realizan persecuciones, como contra los judíos, aunque no con tanta frecuencia. Si los judíos son expulsados en 1492, los moriscos no se vieron obligados a convertirse hasta 1502, y no fueron expulsados definitivamente hasta 1609.

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