Política interior de los Reyes Católicos

Los reyes Católicos tenían cuatro objetivos importantes cuando alcanzaron el poder:

  • Lograr la unión territorial de la península que consiguieron excepto en el caso de Portugal.
  • Consolidar el poder de la monarquía restando poder a los nobles.
  • Reformar la administración y modificaron la estructura del estado.
  • Por último, la expansión territorial. Por un lado ampliando sus posesiones en el Mediterráneo, y, por el otro, explorando las rutas atlánticas… y por aquí el éxito fue único e irrepetible: el descubrimiento de América.

 

1. Unión territorial
La primera intención de los reyes Católicos fue  lograr la unidad territorial de la Península. Con su matrimonio se unían Castilla y Aragón, pero quedaban por incorporar: Portugal, Navarra y Granada. Se trató de incorporar Portugal por medio de la política matrimonial y para ello casaron a su hija María con el rey de Portugal, pero la muerte prematura de ésta impidió realizar el plan (eso sí, esta política matrimonial dará sus frutos mas tarde, durante el reinado de Felipe II). Navarra era un territorio controlado por Francia. El reino se encontraba en guerra interna y dividido en dos facciones: los partidarios de unirse con Castilla y los pro-franceses. Fernando el Católico aprovechó esta situación y llevo a su ejercito en apoyo de los independentistas navarros. Con esta presión interna junto a la victoria del ejército español sobre el francés en Milán se lograba la incorporación de Navarra para España en 1512. Aunque este territorio también conservó sus costumbres y leyes.
La incorporación de Granada fue el hecho más importante. Era el último reino musulmán en España y su conquista fue complicada. Hubo una dura guerra de casi diez años. En 1487 se conquista Malaga y en 1488, Baza. La incorporación de estos territorios permitió que, desde la nueva ciudad de Santa Fe, se iniciara un largo asedio hasta que en 1492 el rey de Granada, Boabdil el Chico firmó las capitulaciones para entregar la ciudad a los Reyes Católicos. Se respetó la vida de la población, y al principio su lengua, sus costumbres y leyes. Pero la convivencia duró poco y en la práctica nunca existió. En 1501 se firmó el primer decreto que prohibía la práctica del Islam y obligaba a los musulmanes del reino (llamados Mudéjares) a convertirse al cristianismo o exiliarse; la mayoría optó por la conversión aparente (en privado seguían con sus ritos y fe islámica).

Con este episodio se cerraba el largo proceso de reconquista iniciado en el s. VIII.

2. Reforzar el poder real.
Hasta entonces los grandes nobles y las organizaciones militares controlaban los reinos. Los Reyes Católicos fueron poco a poco eliminando del poder a estos grupos con reformas administrativas:

  • Fernando I se hizo nombrar Maestre de las principales órdenes militares: Calatrava, Santiago y Alcántara, por lo que controlaba sus dominios y poder económico que fueron incorporados a la Corona. De este modo desapareció uno de los vestigios del feudalismo medieval. Los señores de las órdenes militares cedían su poder a los reyes que reafirmaban así el absolutismo (modelo político que se impondrá un par de siglos más tarde).
  • Se impuso la figura del Corregidor en cada ciudad importante. Éste era un delegado de la Corona que hacía cumplir los mandatos reales. 
  • Para mejorar el funcionamiento del estado se colocaron a profesionales (abogados, economistas, etc.) en los puestos importantes de la administración. Se impulsó la creación de universidades como la de Alcalá de Henares en las que se formarían los futuros funcionarios.

 

3. Reformas administrativas y económicas.
Se crearon los primeros organismos administrativos estatales, es decir, organismos que estaban al servicio de toda la población. El Consejo Real era el principal órgano de gobierno. Se trataba de una especie de tribunal supremo hasta entonces gobernado por los nobles, que pasa a estar controlado por los monarcas. Como hemos dicho antes, se controló en Castilla a los ayuntamientos con la figura del corregidor; en Aragón se implantó un sistema de sorteo para la elección de cargos públicos en ayuntamientos, con esto también se eliminaba la influencia de la nobleza.
Uno de los nuevos organismos estatales más destacados fue la Santa Hermandad. Una especie de ¨policía¨ pagada por los municipios y que se encargaba de la seguridad en zonas rurales.
Se reformó el sistema de impuestos gracias a la creación de una red administrativa nacional. Sus resultados fueron fundamentales para el desarrollo del país. Así, por ejemplo, al inicio de su reinado la corona recaudaba medio millón de reales al año y al final del mismo, más de 25 millones.

4. Búsqueda de la unidad religiosa.
Para dar cohesión al conglomerado de reinos que gobernaba, la monarquía utilizó la religión católica de diversas maneras: reorganizando el Tribunal de la Santa Inquisición (1483) para perseguir las herejías y reprimir las supuestas actividades secretas de los judíos y los mudéjares conversos. Se expulsó a los judíos (1492) y se realizaron campañas de evangelización masiva entre los nuevos súbditos canarios, granadinos y americanos.
En concreto, la expulsión de los judíos tuvo consecuencias fatales para el país, pues dejaron un vacío en puestos de la alta administración, la banca y el comercio que fue difícil de reemplazar. Se les dio cuatro meses para convertirse al catolicismo o salir del país. La mayoría optó por el exilio (entre 150.000 y 200.000 personas). Para su exilio forzoso eligieron Turquía, Portugal y el norte de África (y constituyeron comunidades sefardíes que conservaron su lengua castellana, el ladino, hasta hoy día). ¿Que habían hecho los judíos para merecer la expulsión? Nada… Desde más de un siglo antes había crecido la animadversión contra los judíos. Se les acusó de propagar la peste y otras maldades. Siempre se miró con recelo a una comunidad que vivía con comodidad y que ocupaba puestos administrativos de importancia. Fue la intolerancia religiosa, la política y otras razones las que llevaron a tomar la medida (de hecho las naciones europeas presionaron a los reyes de España para la expulsión, pues de casi toda Europa ya habían sido expulsados con anterioridad).
El Cardenal Jiménez de Cisneros fue el principal impulsor de las medidas religiosas que se tomaron. Era el  hombre de confianza de la reina Isabel y fue un personaje muy influyente en la época: fundó la universidad Complutense, controló el tribunal de la Inquisición  y llegó a ser regente de Castilla (al morir Isabel).
Los monarcas también aprovecharon sus títulos de católicos (otorgados por el Papa Alejandro VI tras la conquista de Granada) para solicitar del papado el derecho de patronato. Es decir, el derecho de  nombrar  nuevos prelados que también iba a depender de los reyes de España, que además tendrían derecho a cobrar los diezmos de América y a supervisar directamente el tribunal de la inquisición. Por tanto, también el poder religioso se sometía a la corona.

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