Los reinados del siglo XVIII

1. Felipe V (1700-1724) 1º reinado/ (1724-1746) 2º reinado
Heredó el trono español al morir Carlos II (último monarca de la casa de Austria o Habsburgo en España). Gobernó  después de una larga guerra de sucesión que le convirtió en el primer rey de la dinastía francesa de Borbón (la actual casa real española). Abdicó en 1724 en su hijo Luis, el cual murió a los pocos meses por lo que Felipe V se vio obligado a recuperar el poder hasta su muerte.
La guerra de sucesión de España terminó con los Tratados de Utrecht en 1713, importante acuerdo internacional que fue el mejor reflejo del fin del poderío español en Europa. España deja de ser la referencia, pierde sus posesiones en el continente y pasa a ser una nación de segundo nivel. El tratado estipuló lo siguiente:

  • Felipe V era reconocido por las potencias europeas como Rey de España pero sin derecho de herencia en Francia. Es decir pasase lo que pasase nunca podrían unirse con un mismo monarca Francia y España.
  • Bélgica y Luxemburgo y los territorios italianos (Nápoles y Cerdeña) pasaron a Austria. El reino de Saboya (bajo dominio francés) se anexionó la isla de Sicilia.
  • Inglaterra obtuvo Gibraltar, Menorca y el navío de permiso (derecho a mandar un barco al año en el comercio con las Indias españolas) y el asiento de negros (permiso durante 30 años para comerciar con esclavos en las Indias).
    El Tratado de Utrecht supuso la pérdida de todos los territorios españoles en Europa (aunque pocos años más tarde se recuperaron Nápoles, Sicilia y Parma)

Durante su reinado se inició la renovación de la cultura en España, en ciencias, literatura, filosofía, arte, política, religión y economía. En 1712, aún no acabada la guerra de sucesión, se fundó la Biblioteca Nacional. Un año después, se creaba la Academia de la Lengua y, a continuación, las de Medicina, Historia… todas ellas a imitación de las academias francesas

En política interior se ocupó de la creación de secretarías y de la unificación administrativa aboliendo los fueros aragoneses, catalanes y valencianos por su apoyo en la guerra al candidato austriaco. España ahora tenía una sola ley y una sola administración en todo su territorio.

La política exterior se caracterizó por la escasa participación en conflictos y por los pactos de familia que se firmaron con Francia. Los pactos de familia son acuerdos privados entre los monarcas borbones españoles y franceses que se comprometían a ayudarse mutuamente en caso de guerra. De esta manera, el ejército español tuvo que luchar junto al francés en las guerras de sucesión polaca y austriaca, en las que participaba Francia. Las consecuencias fueron positivas para España que recuperó Nápoles y Sicilia en posesión de Austria.
El 9 de julio de 1746, Felipe V murió en Madrid, sucediéndole en el trono su hijo Fernando VI.

2. Fernando VI (1746 – 1759)
Fernando VI nació el 23 de septiembre de 1713 en Madrid era el tercer hijo de Felipe V y de su primera esposa María Luisa Gabriela de Saboya.
En 1746 heredó el trono español tras la muerte de su padre. Fernando no era un hombre de gran talento, pero tenía las cualidades necesarias para ser un buen rey: educado, sentido de dignidad y el saber escoger a sus colaboradores. Su política fue la de sus ministros, muy eficaces y con programas reformistas de gobierno.
Su reinado se caracterizó por el mantenimiento de la paz y la neutralidad frente a Francia e Inglaterra, mientras ambas intentaban la alianza con España. Esta situación fue aprovechada para proseguir los esfuerzos de reconstrucción interna iniciados en el reinado de Felipe V (por ejemplo con la creación del antes mencionado impuesto del catastro para repartir más justamente el pago de impuestos).

En el interior del país se impulsó la reconstrucción de barcos de guerra para la Armada y la construcción de caminos, canales y puertos. Fernando VI siguió apoyando la cultura como su padre.

En política exterior continúo la política pacifista de su padre y se siguió invirtiendo dinero para rearmar el ejército, debilitado después de dos siglos de contantes guerras.
El rey murió en 1759 sin descendencia por lo que su hermanastro, Carlos (rey de Nápoles) fue  nombrado nuevo rey de España.

3. Carlos III (1759 – 1788)
Hijo de Felipe V y de su segunda esposa, Isabel de Farnesio, nació en Madrid el 20 de enero de 1716. En 1731 fue nombrado duque de Parma y Toscana, y entre 1735 y 1759 fue rey de Nápoles. En 1759 sucedió a su hermanastro Fernando VI en el trono español, cargo que ocupará hasta su muerte. Es sin duda el monarca más importante del s. XVIII y uno de los reyes más apreciados de la historia española por sus reformas e intentos de modernizar el país y mejorar las condiciones de vida del pueblo.

Política interior

Sus reformas fueron dirigidas hacia el reparto de tierras comunales, recortes de privilegios de la nobleza, protección de la industria privada, liberación del comercio y de las aduanas.
Políticamente otorgó poder político a la burguesía, favoreciendo sus intereses con nuevas leyes o, muy importante, la eliminación del desprestigio de los llamados oficios viles (trabajos manuales).

Todo este tipo de medidas las llevó a cabo al comienzo de su reinado con su primer ministro, un italiano de su antigua corte de Nápoles conocido como el Marqués de Esquilache y apoyado por grupos de ilustrados y de la burguesía. En general, fueron medidas muy efectivas pero produjeron un enfrentamiento con la oligarquía aristocrática y el clero, que, viendo amenazados sus intereses, instigaron un levantamiento popular que se conoce como El motín de Esquilache, y tras el cual fue sustituido el ministro. Esto obligó al monarca a suavizar las medidas sociales adoptadas aunque no dejó de enfrentarse a los grupos reaccionarios actuando contra ellos como demostró en la expulsión de los jesuitas o limitando el poder de la Inquisición. Económicamente hay que recordar a este monarca porque tendió a unificar el sistema monetario creando el primer papel moneda y el primer banco estatal (Banco de San Carlos en 1782).

En cuanto a la política exterior, intentó mantener el prestigio español y su presencia colonial, amenazada por el expansionismo de Gran Bretaña y Francia, principalmente. Para ello, reformó el ejército e incrementó el poder naval español, hasta el punto de que la flota española fue considerada en su época como la más poderosa después de la británica. La eficacia de la reforma del ejército quedó demostrada en que muchos de los cambios realizados aún se mantienen hoy día.

Política exterior

En política exterior se fijaron 3 objetivos fundamentales:

  • Paz en el Mediterráneo para garantizar el comercio español.
  • Neutralizar a Gran Bretaña porque competía con España por controlar el comercio con América. En relación con esta rivalidad Carlos III apoyó a los EE.UU. en la guerra de independencia (un mal ejemplo, sin embargo, para sus propias colonias que a principios del s. XIX se independizaron)
  • Recuperar Menorca y Gibraltar en poder de los ingleses desde el tratado de Utrecht. Conseguiría recuperar la primera después de la derrota británica en la guerra de independencia norteamericana, pero no así la segunda que sigue siendo colonia británica.

 

 El motín de Esquilache, 23-26 de marzo de 1766
Además de medidas económicas, al principio del reinado, y a iniciativa de Squilace (o Esquilache en castellano), el rey inició un programa de embellecimiento (por ejemplo se inició el empedrado de las calles), de saneamiento y de refuerzo de la seguridad en Madrid.
Para limitar la delincuencia, Esquilache mandó prohibir el uso de las capas largas y de los sombreros de ala ancha, ya que este traje tradicional favorecía el anonimato – el embozo- y, por consiguiente, los delitos y crímenes. Era una medida de orden público, pero el pueblo la consideró como contraria a sus tradiciones (y sobre todo molestaba que la orden viniera de un ministro extranjero) y provocó el motín.
Expulsión de los jesuitas
Otra consecuencia relevante del motín de Esquilache fue la supresión de la Compañía de Jesús y la consecutiva expulsión de los jesuitas, el 2 de abril de 1767.

4. Carlos IV (1788 – 1808)
Nació el 11 de noviembre de 1748 en Nápoles. Hijo de Carlos III y María Amalia de Sajonia.
Heredó la corona de España a la muerte de su padre, siendo rey desde 1788 a 1808.
Fue un rey que se dejó gobernar por válidos (el principal Godoy) y sus decisiones llevaron a España a sufrir la invasión de Napoleón en 1808.
Afrontó los difíciles días de la Revolución Francesa que atacaba al poder monárquico. Tras unos años de desconcierto por lo sucedido con la familia borbona de Francia, el rey, convencido por el ministro Godoy, fue partidario del acercamiento a Francia, especialmente desde la llegada al poder de Napoleón. Desde ese momento España se vio cada vez más atada a la política francesa.

Por tanto, un gobierno inestable y bastante corrupto que acabó con la invasión napoleónica (como estudiaremos en el siguiente tema).

 

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