Economía, sociedad y cultura en el siglo XIX

1. Sociedad española en el siglo XIX

En el siglo XIX, la población española creció, aunque lo hizo en proporciones menores que en otros países europeos. Así, España paso de 11,5 millones de habitantes en 1797 a 18,6 en 1900. Este crecimiento se vio favorecido por el descenso de la mortalidad, consecuencia del aumento de la producción agraria y de la mejora en la dieta de los españoles que les hizo resistir mejor las enfermedades.
Asimismo, las epidemias como la cólera atacaron en el primer tercio de siglo, pero desaparecieron desde mediados de siglo por las mejores condiciones higiénicas y por los avances médicos.

 1.1. Clases sociales.
Aunque se hicieron muchas reformas agrarias a lo largo del siglo, los campesinos siguieron sometidos. El control de las principales tierras siguió estando fuera de sus manos.

  • La nobleza española, salió bien parada de la revolución liberal. La pequeña nobleza, muy numerosos en la zona central de España perdió importancia y tuvo que empezar a trabajar una tierra cada vez menos rentable económicamente hablando. La alta nobleza incrementó su poder económico. Conservó la mayoría de sus tierras, ahora en propiedad privada y se hizo con nuevas propiedades de la desamortización.
  • La burguesía es la nueva clase social naciente, como consecuencia del desarrollo industrial y comercial. También provocará los cambios políticos destinados a la democratización y el liberalismo.
  • Las clases populares urbanas se dedicaban a los servicios. Casi la mitad de sus componentes, las mujeres, trabajaban en el servicio doméstico. La mujer relegada en su casa corresponde al ideal plenamente burgués. En definitiva, el crecimiento urbano y la nueva estructura del estado liberal concentraron en las ciudades una serie de trabajadores de servicios: empleados de bancos, de sociedades financieras y dependientes de comercio. Este conjunto bordeaba el límite entre las clases medias y las clases populares.
  • Aparece una nueva clase, el proletariado. Los orígenes de la clase obrera van ligados al proceso de industrialización del siglo XIX. La aparición de la industria moderna supuso una organización del trabajo claramente diferente de la del antiguo sistema gremial las nuevas fábricas utilizaban una mano de obra asalariada conocida con el nombre de proletarios.

 

2. Economía y cultura

2.1 Reinado de Fernando VII

La economía española durante el primer tercio del siglo XIX sufrió las consecuencias de la inestabilidad política. Las grandes destrucciones de ciudades y vías de comunicación en la guerra de la independencia arruinaron la agricultura y la ganadería. Además, la política de Fernando VII, que quiso mantener las estructuras sociales y económicas del pasado, impidió durante mucho tiempo la industrialización del país, y España sufrió un fuerte retraso económico frente a otras naciones de Europa.

La guerra de la independencia primero y las luchas políticas y civiles más tarde provocaron un inevitable estancamiento cultural, a lo que hay que añadir el analfabetismo y la censura de prensa e imprenta. En el campo científico el país no volvería a alcanzar un nivel europeo hasta las últimas décadas del siglo, pero en el arte y la literatura España produjo algunas figuras eminentes:

  • En la arquitectura, los edificios continuaron siendo del estilo neoclásico de la época anterior (la Puerta de Toledo). Lo mismo sucede en la escultura.
  • En la pintura, aparece un verdadero genio universal: Francisco de Goya (1746-1828). Se convirtió muy pronto en pintor de la corte de Carlos III, y más tarde supo romper con la tradición pictórica anterior y asimilar influencias diversas, creando un punto de partida en la pintura europea contemporánea. Su obra es muy abundante y variada. Capta magistralmente luces y colores, espacios y volúmenes, pero sobre todo, sabe interpretar el carácter y el alma de los seres humanos. Goya se convierte en testigo imprescindible de las principales contradicciones de la España de su tiempo. Destacan sus pinturas La familia de Carlos IV y Los fusilamientos del 3 de Mayo, y sus colecciones de dibujos y grabados (los Caprichos y los Desastres de la guerra). En su obra se suceden los estilos más variados: desde el rococó al presurrealismo.

 

2.2. El reinado de Isabel II

Durante el reinado de Isabel II comenzó lentamente la transformación de España y su adaptación a las corrientes económicas europeas, aunque con problemas y caracteres especiales. El crecimiento económico no fue regular y constante, ya que estuvo condicionado por continuas crisis políticas que influyeron negativamente en la economía. Sólo a partir de 1854 se inició un periodo de estabilidad, durante el cual España se incorpora a la revolución industrial europea. A partir de 1860 comenzaron a crearse dos grandes sectores industriales: la industria textil de Cataluña y la industria siderúrgica del País Vasco. El desarrollo del ferrocarril, al facilitar el comercio y la industria, dio un gran impulso al mercado nacional y produjo grandes cambios económicos, sociales y políticos. Por otro lado los progresos técnicos y económicos se hace notar en la vida urbana (alcantarillado, aceras, etc).

 Las novedades económicas produjeron transformaciones sociales, pero todavía la estructura social y económica de España era preindustrial. El sector agrícola superaba al sector industrial. Los artesanos eran también más numerosos que los obreros industriales. Pero existía sobre todo un enorme proletariado rural, campesinos sin tierras, que cultivaban grandes propiedades en condiciones míseras.

Durante la regencia de Maria Cristina, gracias al regreso de los exiliados, se inicia  romanticismo en España.

También por influencia del romanticismo vino el uso de las lenguas no castellanas y el renacer de su literatura (especialmente la catalana).

La arquitectura, especialmente los grandes edificios públicos, siguió siendo de tipo neoclásico. Destacan construcciones como: el Congreso de los Diputados y el Teatro Real. En la escultura y la pintura destacaron los temas históricos y patrióticos con cierta tendencia a la grandiosidad, aunque también abundaron los retratos.

2.3. La restauración 1874-1900

La época de la Restauración no solamente lo fue de restauración política, sino también de recuperación económica. En estas últimas décadas del siglo XIX, el país realizó un considerable esfuerzo para superar su atraso. La población siguió creciendo rápidamente a pesar de la emigración hacia América. La estabilidad política y una mayor confianza por parte de las potencias extranjeras produjeron una gran afluencia de capitales franceses e ingleses en empresas mineras, metalúrgicas y de ferrocarriles. Este desarrollo económico pronto se vio afectado negativamente por la crisis de los  sectores cerealista y vinícola y la pérdida de las últimas colonias en el 98.

La persecución a los pensadores contrarios al gobierno provocó la dimisión de numerosos intelectuales docentes que fundaron bajo la dirección de Giner de los Ríos la Institución Libre de Enseñanza, primer centro libre de educación, que dio un impulso muy notable a la cultura extendiendo su influencia sobre numerosos intelectuales y creadores.

Es la época de la literatura realista con la importante lista de autores como  Benito Pérez Galdós, Leopoldo Alas Clarín, Emilia Pardo Bazán, Juan Valera, etc.

En esta época aparece el fenómeno de la “Renaixença catalana”, que contribuye al renacimiento de las letras catalanas después de un largo periodo de decadencia. También el gallego vuelve a ser utilizado como lengua de cultura.

En las artes plásticas, el Romanticismo perduró mucho más que en la literatura. Esto produjo como resultado la vuelta a los antiguos estilos (gótico, renacimiento, etc.), especialmente en la arquitectura. Esta etapa del arte es conocida con el nombre de etapa del eclecticismo (porque conviven varias corrientes artísticas en un mismo período). En la pintura dio como resultado los grandes cuadros históricos.

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